Algoritmos, inteligencia artificial y mercado de viajes

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En estos días estuve leyendo El auge de los robots. La tecnología y la amenaza de un futuro sin empleo, de Martin Ford. Es una versión en clave más tecnológica y actualizada de la perspectiva que desarrolló ya hace un buen tiempo Jerome Rifkin en El fin del trabajo. La hipótesis es que estamos en un tiempo de cambio: el avance técnico, que siempre creó nuevos empleos mientras eliminaba otros, se encamina hacia una masiva destrucción de los puestos de trabajo. El tema ya no se limita a los empleos industriales o los más repetitivos del sector servicios; la combinación de algoritmos, inteligencia artificial y big data se va a llevar una buena cantidad de trabajos hoy desempeñados por profesionales formados en la universidad. La gran pregunta es que va a pasar cuando la masiva destrucción del empleo comience a afectar de manera central el desarrollo de la economía, y cuáles van a ser sus consecuencias sobre la demanda de productos. No es descabellado, en ese marco, pensar en la posibilidad de severas recesiones en el futuro si no encontramos otras formas de crear y remunerar el trabajo.

El auge de los robots

El libro de Ford no dice una palabra del turismo. Pero si analiza el mercado de contenidos, en particular del periodismo. De la mano de desarrollos como Quill, de Narrative Science, una buena parte de los textos que publicarán los medios se van a poder generar con software, en combinación con la información en tiempo real y los repositorios de datos. El periodismo está pasando una mala época. Por desgracia, los años por venir pueden ser peores.

Mercado de viajes y algoritmos

¿Y el mercado de viajes? Un terreno muy interesante para analizar este tema es en los sistemas de recomendaciones de lugares. Servicios Web como Google Maps, Facebook, Foursquare o Yelp tienen una enorme cantidad de información recolectada sobre muchos sitios a visitar en las ciudades. Combinado con la geolocalización de nuestros celulares, la información sobre nuestros intereses y los de nuestros contactos cada vez son más agresivos a la hora de proponernos que lugares visitar.

Obviamente, si tenemos que pensar que empresas están en ventaja en este punto, nos van a surgir los nombre de Google y Facebook. Conocen nuestros hábitos de navegación, temas sobre los que publicamos, lugares que visitamos antes. Si no mucho tiempo atrás saber que lugares visitar en una ciudad implicaba una investigación previa, hoy buena parte de esa demanda se puede cubrir en tiempo real, en el mismo lugar y directamente a nuestro teléfono móvil.

Y otros segmentos de la información sobre viajes también se pueden automatizar sin tanto problemas. Las sugerencias de recorridos completos en una ciudad, a la manera de una guía de viajes enteramente personalizada, no es algo demasiado complicado ya. Con información actualizada de manera permanente, desde ya.

Nada de esto indica que la escritura sobre las experiencias personales de viajes vayan a desaparecer del mercado. Pero el contenido más informativo está concentrándose cada vez más en esa experiencia móvil y personalizada del mercado de las recomendaciones. Que van a ser manejadas vía algoritmos, inteligencia artificial y big data.

El tema del uso de máquinas en el mercado turístico no se queda, claro, en los contenidos sobre viajes. Hoteles con cada vez menos personal; búsquedas automatizadas de ofertas de todo tipo de productos turísticos; interfaces que permiten el uso de lenguaje natural para hacer consultas; traductores instantáneos; vehículos manejados de manera automática, son algunos de los desarrollos técnicos que van a impactar en el mercado turístico.

Algoritmos y datos a seguir

Otro punto que está cambiando rápidamente tiene que ver con la información para los gestores del mercado turístico. A medida que las ciudades se llenan de cámaras y sensores, la información sobre los flujos de visitantes y sus usos de la infraestructura de la ciudad se hace cada vez más accesible. Lo que permitirá tomar decisiones sobre la planificación turística de la ciudad a partir de una mayor variedad de datos. Y pueden combinar eso con otras informaciones importantes, como las búsquedas de los usuarios en Internet, que plataformas usan para informarse sobre los viajes, y mucho más.

El mercado profesional de marketing para viajes también va a cambiar a medida que los algoritmos comiencen a tomar decisiones más precisas sobre, por ejemplo, invertir el dinero de la pauta publicitaria; o cree textos desarrollados para cada uno de los usuarios de nuestro público objetivo, a partir de conocer su historia personal.

De todas maneras, a pesar de su énfasis, en el libro de Ford queda claro que no estamos necesariamente en un camino de ida en la relación entre avance técnico y mercado de trabajo. En el seguramente más flojo capítulo del libro, hipotetiza sobre cómo big data y algoritmos van a cambiar la educación universitaria. Pero no puede ir mucho más de los cursos en línea, que a pesar de ser ofrecidos por universidad de primera línea, por ahora han fracasado a la hora de retener alumnos y obtener rentabilidad financiera. Mientras que en el periodismo, por ejemplo, el camino seguido por el avance técnico no promete un futuro muy venturoso, en el caso del mercado universitario el tema viene bastante más impreciso.

Y en el caso del mercado de viajes los últimos años han mostrado un creciente interés de los usuarios por las experiencias personales en viajes. Veremos si los algoritmos, big data e inteligencia artificial puede meterse en el mercado de las narrativas sobre el turismo, más allá del segmento de recomendaciones.

El libro de Martín Ford (2016) “El auge de los robots. La tecnología y la amenaza de un futuro sin empleo”  fue editado en Argentina hace unas semanas por editorial Paidós.

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